FÁTIMA, UN MUNDO DE PAZ Y FE EN PEQUEÑO

Recuerdo que el día trece de mayo del año dos mil seis estaba en Fátima, aniversario de la primera aparición de la Virgen María a los pastores, Lucía, Francisco y Jacinta.

Una de las cosas más maravillosas que he visto en mi vida ha sido la solemne misa celebrada en este santuario dedicado a la Virgen, presidida por el cardenal de Cracovia, secretario del papa  Juan Pablo,  y acompañado de veinticinco obispos, unos quinientos sacerdotes y más de un millón de personas llegadas de todo el mundo.

Era admirable contemplar toda aquella gran multitud llena de fe y amor a la Virgen cantando con gran entusiasmo y levantando los pañuelos cuando pasaba la imagen de la Virgen María de Fátima.

Una mujer de  entre la turba, exclamó y le dijo: "Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron".  Pero el contestó: "Dichosos más bien, los que oyen la palabra de Dios y la cumplen" (Lc 1-42).

Cada día había el santo rosario internacional rezado en varias lenguas y después se hacía una solemne procesión con la imagen de la Virgen María desde la capilla de las apariciones, por toda aquella gran plaza que hay ante el santuario, acabando ante la imagen de la capilla  cantando con gran fe y entusiasmo.

Si podéis ir a Fátima, id que os gustará, aumentará vuestra fe y vuestro amor a la Virgen María y ella estará contenta y vosotros también.