EL PORQUÉ NO VOY A MISA
Recuerdo que un día iba por la calle y por la misma acera iba un hombre que de
pequeño había sido monaguillo y teníamos cierta amistad, aunque últimamente no
teníamos demasiada relación porque él no venia nunca a la iglesia.
Nos encontramos frente a frente y él me saludó muy afectuosamente.
Después de preguntarle por la familia y
por su vida me dijo que hacía unos días me había visto por la calle y como que
iba por’ a otra acera hizo ver que no me veía.
Naturalmente, yo le pregunté el por qué y él me respondió porque tenía miedo
que le preguntara por qué no iba a misa.
Él me fue muy franco y me dijo: ¿Cómo quiere que vaya a misa con la vida que
llevo?. El domingo me levanto tarde, tengo mujer e hijos, de vez en cuando le
hago el salto, como que los dos trabajamos he llevado a mis padres a una
residencia, están muy solos y a mi amo no lo puedo ver ni en pintura. Pero soy
católico.
Si voy ’a la Iglesia oiré los mandamientos que aprendí de pequeño cuando hice
la primera Comunión: el tercero santificarás las
fiestas, el cuarto honrarás al padre y a la madre y el noveno no desearás
la mujer de tu próximo y que tengo que amar a los enemigos. Como que no quiero
cambiar de vida, ¿usted cree que puedo ir a misa?