SOLEMNIDAD
DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS - 1 de enero
(sólo texto, para imprimir)
La
Iglesia, que es una gran pedagoga, al empezar el año pone a nuestra
contemplación la gran figura de María, con el nombre de madre.
De todos los títulos que le podemos dar, el
mejor es aquel con que le designamos habitualmente: con el nombre de madre.
Todo lo que Dios hizo en ella antes y después del nacimiento de Jesús, todos
los episodios y misterios: su peregrinaje en la fe y su esperanza firme para el
pueblo cristiano, encuentran su razón de ser en función de la maternidad
divina, María madre de Jesús.
María
antes de ser madre
María era una joven de Nazaret, de Galilea, un pueblo muy pequeño, que amaba a
Dios y llevaba una vida muy santa.
Un día recibió la vista del Arcángel san Gabriel en su casa. Ella era virgen
y estaba desposada con un joven llamado José, de la casa de David.
Nunca había visto a un ángel y al verlo se turbó al escuchar el saludo que le daba el Arcángel.
El Arcángel
le dice: Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo.
María se preguntaba qué quería decir este saludo, por esto el Ángel le dijo:
Alégrate llena de gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó con esta
salutación y pensaba que significaría semejante saludo. El ángel le dijo: No
temas, porque has hallado gracia delante de Dios y vas a concebir en tu seno y
darás a luz a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande
y se llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de
David, su padre. Reinará en la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin. (Lc 1,26-33)
La gran figura de san José
San José era bueno y honrado.
Toma como
esposa a María.
José
desposado con María se enteró que ella esperaba a un hijo y él sabía que no
era suyo. Una joven, tan santa y buena como era María, esperaba a un hijo. No
era un chisme de pueblo sino que era verdad.
No
podía sacar de su pensamiento tal
noticia y como que era justo no quería denunciarla. Resolvió dejarla en
secreto y mientras lo pensaba se le apareció un ángel en sueños y le dijo que
tomara a María como esposa, porque había concebido por obra del
Espíritu Santo.
José ya estaba tranquilo y sin duda que al
despertarse la primera cosa que hizo fue ir a ver a
María.
Al llegar los dos se miraron y solamente en la mirada María comprendió que José
sabía que Jesús había sido concebido por obra del Espíritu
Santo.
Muchas veces la mirada habla mejor que las palabras.
El evangelio de san Mateo dice:
La
concepción de Jesús fue de esta manera. María, su madre, estaba desposada con
José, y antes que ellos
convivieran concibió por obra del
Espíritu Santo. Y José, su esposo, como que era justo y no quería denunciarla,
resolvió repudiarla privadamente. El tenia este plan, cuando se le apareció en
sueños un ángel del señor, que le dijo: José, hijo de David, no temas
retener a María, tu esposa, porque
lo que ella ha concebido es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás
por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
(Mt 1,18-21)
Se puede preguntar por qué María no se lo había dicho a José. Si le hubiera dicho que se le había aparecido
un ángel y le había dicho que sería la madre del Mesías tan esperado, José
difícilmente la hubiera creído.
Palabras de un santo
De las cartas de san Atanasio, obispo a Epicteto
(Carta a Epicteto, 5-9: PG 26, 1058. 1062-1066)
El Verbo tomó la naturaleza humana de María.
El Hijo nace de la descendencia de Abraham, tal como dijo el Apóstol. Por esto hacía falta que se hiciera en todo semejante a los hermanos y
asumiera un cuerpo como el nuestro y ésta es la función de María, el
darle un cuerpo para que pudiera ofrecer el nuestro como propio de él.
La Escritura recuerda también el parto y dice: Ella envolvió a
su hijo. Los pechos de María fueron proclamados dichosos, porque habían
amamantado a Cristo, y por el niño
fue ofrecido un sacrificio, puesto que era el primogénito de su madre.
María como madre es medianera
Hace
de mediadora no como una persona extraña, sino en su papel de madre, consciente
de que como tal puede -más bien "tiene derecho de"- hacer presente
al Hijo las necesidades de los hombres. Su mediación, por lo tanto, tiene un
carácter de intercesión: María "intercede" por los hombres.
El Concilio
Vaticano II
El Vaticano II y el magisterio después del Concilio han precisado las
características del ministerio materno. Tal mediación no es necesaria
y en modo alguno obscurece, sustituye o es paralela a la de Cristo, único
mediador
entre Dios y el hombre (1Tim 2,5). Es además subordinada y participada, dado
que la única mediación de Cristo no excluye, sino suscita en las criaturas una
multiforme cooperación, proveniente de la gracia divina. Sin embargo, la
mediación de María es especial y extraordinaria por un doble motivo: porque
está fundada tanto en la maternidad divina, propia y única de María, como en su
plenitud de gracia, es decir, en la santidad.
Palabras del
Papa Pablo VI
Escribe Pablo VI: En la Virgen María todo es referido a Cristo y todo depende
de él: en vistas a él, Dios Padre la eligió desde toda la eternidad como
Madre santa y la adornó con dones del Espíritu Santo que no fueron concedidos
a ningún otro.
Plegaria de sus hijos.
Invoquémosla de una manera especial hoy en la solemnidad de María, madre, al
empezar el año para que nos
bendiga y ayude en este año nuevo.