FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE MONTSERRAT

27 de abril

INTRODUCCIÓN

A la Virgen, Madre de Jesús, la aclamamos con muchas advocaciones, lo acepta porque sabe que de esta manera se hace más próxima a nosotros.

Hoy la vemos donde el Señor ha colocado su "palacio", en una esbelta montaña tan admirada y venerada por todos los catalanes y por todo el mundo, que llamamos: "La montaña de la Virgen de Montserrat".

Imaginémonos que hoy, que hace un buen sol, hemos cogido el coche, y, al llegar a Montserrat, hemos asistido a la misa pontifical, celebrada por el padre abad, y que hemos escuchado atentos la homilía, que comentaba el evangelio, y ha subrayado tres aspectos:

La venida de Jesús nos produce una gran alegría. Como dijo Isabel: Cuando oyó el saludo de María, el niño empezó a dar saltos en su seno (Lc 1,41).

La humildad de María, cuando fue a ayudar a su prima Isabel: Pero, ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? (Lc 1,43).

La fe de María: ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá (Lc 1,45).

Hemos escuchado a la escolanía, que nos ha deleitado con sus cantos, y hemos participado en la celebración, tan esmerada y perfecta, de los monjes.

Dejamos el templo y vamos al camarín, allí, en silencio, miramos la imagen de la Virgen y repasamos la historia de la devoción del pueblo catalán.

LA IMAGEN DE LA VIRGEN MARÍA

La profecía de santa Isabel cuando dice a María, que será bendita entre todas las mujeres, se cumple en esta maravillosa imagen de la Virgen de Montserrat. Son incontables las personas que han subido a Montserrat para venerarla y besarla.

DESCRIPCIÓN DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN

La imagen original de la Virgen de Montserrat, bellísimo ejemplar del arte románico de finales del siglo XII, o comienzo del XIII, es tallada en madera. En la mano derecha sostiene una bola; con su mano izquierda sostiene suavemente la espalda del Niño Jesús, que está sentado en su regazo materno, y coronado como la Virgen. Con la mano derecha el Niño está en actitud de bendecir; con la izquierda sostiene una piña. La imagen sentada, mide unos noventa y cinco centímetros de altura. Es esbelta de cuerpo, según el estilo de la época, lo cual le confiere un aire de honor y de espiritualidad que encanta.

La Virgen de Montserrat y el Niño son negros de rostro. Este color no proviene de la madera, que no es negra, ni de la pintura primitiva. El motivo hay que buscarlo, principalmente, en el humo de los innumerables cirios que noche y día se quemaban en el altar de nuestra Señora, en la antigua y reducida iglesia.

La imagen de la Virgen de Montserrat es una imagen muy nuestra, de la madera de nuestros árboles; del estilo románico, tan arraigado a nuestra historia, con una piña, fruto típicamente mediterráneo, con su fisonomía serena nos invita a ser un pueblo pacífico, acogedor y dialogante.

LOS SANTOS QUE HAN SUBIDO A MONTSERRAT

Verdaguer decía de la Señora Morena:

Los santos de nuestra tierra

Pasan por vuestra sierra

Cuando al cielo suben.

Nombramos aquí, algunos santos que subieron a Montserrat para venerar esta devota imagen y pedirle su bendición, ayuda y protección: Ignacio de Loyola; Luis Gonzaga, 1582; Francisco de Borja, 1533; Juan de Mata, 1289; Pedro Nolasco; José de Calasanz Pedro Claver; Antonio Mª. Claret; Enrique de Ossó; el beato Ramón Llull, y otros.

Una anécdota

San Salvador de Horta subía a la montaña con frecuencia y de incógnito, pero, hacia el año 1540, los enfermos que lo seguían de todas partes, lo descubrieron en Montserrat. La noticia se divulgó pronto, y los hospitales se quedaron sin enfermos porque se fueron también a Montserrat. Nunca había habido tantos visitantes enfermos en nuestro monasterio. Al salir a la plaza del santuario, la pobre gente se abalanzó al santo, y le pedían a gritos la salud. Salvador de Horta impuso silencio y los dijo graciosamente: ¿Tenéis tan cerca de vosotros el abundante manantial de todas las gracias, y venís a mí, que no soy más que una pizca de esta fuente? ¡Haremos una cosa! Primero os iréis a confesar; después yo vendré con vosotros y todos juntos rogaremos a la Virgen por vuestra curación Se aseguraba que no ocurría ningún milagro en Montserrat, pero todos los enfermos que se encomendaban a la Moreneta quedaban curados.

LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA VISITA MONTSERRAT, COMO TAMBIÉN LAS AUTORIDADES CIVILES

Han sido innumerables los cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas que han subido a Montserrat. Hay que destacar la visita del papa Juan Pablo II, cuando vino a España, el año 1982. También reyes y gobernantes hay subido a Montserrat.

Personalmente, soy un gran devoto de la Virgen de Montserrat. Después de mi ordenación sacerdotal, subí, con mucha devoción, para celebrar una de mis primeras misas, en el camarín de la Virgen. Siempre que he tenido alguna dificultad, personal o de la parroquia, he subido a Montserrat a pedir ayuda a la Madre, y muchas veces he vuelto para darle las gracias. Mi vida sacerdotal está unida a Montserrat.

EL PUEBLO CATALÁN QUIERE MUCHO A SU VIRGEN DE MONTSERRAT

El año 1881, el papa León XIII declaró a la Virgen de Montserrat patrona principal de las diócesis de Cataluña, al acabarse la celebración del milenario del supuesto encuentro de la imagen, decía: catalanes, en la montaña de Montserrat tenéis a vuestra Madre.

Incontables son las peregrinaciones que se han hecho, y se hacen, a la montaña de Montserrat para venerar la Virgen Moreneta. Porque, como nos dice el papa León XIII, tenemos a nuestra madre y sabemos que, tal y como está escrito en el Libro Rojo de Montserrat, encontraremos consuelo y alegría. Los que están tristes y afligidos por cualquier razón, esta Madre de consuelo los confortará y les dará alegría.

Además de las peregrinaciones y personas que particularmente suben a Montserrat, tenemos que contar los turistas, puesto que todas las agencias de Cataluña, en su ruta, esta Montserrat. Aunque muchos van sólo por turismo, no por eso dejan de visitar a la Virgen, y ella, sin duda, los bendice.

Terminemos con la plegaria del gran obispo de Vic Torres y Bages:

Señor, Vos que has querido que vuestra Madre tuviera un trono en la montaña de Montserrat, haz que el pueblo catalán, bajo su guía, se encamine hacia la gloria del cielo.